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ENFRENTARSE A LA ENFERMEDAD CRÓNICA




 Hay muchas enfermedades crónicas, desde la diabetes, el SIDA hasta la artritis o el cansancio persistente. En general cuando se le dice a una persona que padece una enfermedad crónica habrá de pasar por varias fases  antes de poderlo asumir totalmente. 
En el momento del diagnóstico de una enfermedad crónica las emociones y sentimientos son muchos. Hay personas que se sienten muy vulnerables, preocupadas y confusas por su salud y por su futuro que entrevén incierto. El que aparezca una enfermedad de este tipo cambia la perspectiva de futuro como persona independiente y muy válida, pasando a convertirse en algunos casos en personas dependientes. Otras personas, al oír el diagnóstico se decepcionan y se autocompadecen. Aparecen pensamientos como ¿por qué me ha pasado a mí? O, ¡En este momento de mi vida, no puede ser que me ocurra esta desgracia! Hay personas que encuentran injusto lo que les ha pasado y se enfadan consigo mismas y con la gente a quien quieren, intentando al mismo tiempo,  alejarlas para que no sientan pena de ellas o los traten como discapacitados. Estos sentimientos forman parte del principio del proceso de afrontamiento. Cada persona reacciona de una forma diferente, pero todas las reacciones son completamente normales.
Existen muchos tipos de enfermedades crónicas, algunas con un proceso complicado y con un final, otras acompañan a la persona permitiéndole  vivir etapas o periodos sanos, con aparición de brotes de su enfermedad, como acompañante silencioso que puede aparecer en cualquier momento. Otras permiten al paciente un aceptable grado de autonomía y vivir plenamente con pequeñas pautas de control y tratamiento y otras requieren de un gran esfuerzo por parte del paciente y de su entorno para convertir la enfermedad en un proceso lo menos invalidante posible que permita una cierta calidad de vida dentro de la enfermedad.
La segunda fase del proceso de afrontamiento consiste en un aprendizaje sobre la enfermedad, educación para la salud y calidad de vida en la enfermedad, adaptando la información a cada tipo de paciente ayuda a que lleven el control de la enfermedad, aprendiendo a identificar síntomas de mejoría o de empeoramiento.

La mayoría de la gente que tiene que vivir con una enfermedad crónica descubre que el conocimiento es poder cuanto más saben sobre su trastorno, más sienten que controlan la situación y menos les asusta.
En niños, con la información que  los padres van poseyendo e  implicándolos  a medida que van creciendo, haciéndoles  que participen cada vez más de su propio cuidado. En las personas mayores, con problemas de autonomía física o mental, educando a los cuidadores principales. En las personas en edad adulta, cuando pierden la capacidad laboral, la información acerca de su proceso de enfermedad, les permite sentir que controlan la situación.
La tercera fase del proceso de afrontamiento de una enfermedad crónica consiste en tomar las riendas de la situación. En esta etapa, la persona se siente cómoda con los tratamientos y las herramientas  que debe utilizar para llevar una vida normal. Hacer que las normas para el cuidado formen parte de sus nuevos hábitos.
Por ejemplo, una persona con diabetes, puede experimentar un abanico de emociones cuando le diagnostican la enfermedad. Tal vez crea que no va a ser capaz de pincharse para determinar su nivel de glucosa en sangre o de inyectarse insulina para controlar la enfermedad. Pero, después de trabajar con el personal médico y de entender mejor su enfermedad, se familiarizará con todo el proceso y poco a poco dejará de ser un obstáculo. Con el tiempo, controlar la diabetes se convertirá en algo secundario en su vida. Los pasos implicados en el tratamiento de la enfermedad se convertirán en una forma más de cuidar de su cuerpo y mantenerse sano, como puede ser el lavarse los dientes. Los padres de un niño pequeño al que se le diagnostica una  diabetes infantil se sienten culpables, tienen la sensación de que han hecho algo mal, sin embargo, cuando se les explica como deberán actuar, qué dietas deberá seguir su hijo, los controles de insulina que deberán realizar y que luego lo hará su hijo de forma autosuficiente, todo este proceso que al principio es traumático, acaba por normalizarse.
No existen límites definidos de tiempo para completar el proceso de afrontamiento — el proceso que comprende el hacerse a la idea y aceptar que se padece una enfermedad crónica, es diferente en cada persona. De hecho, la mayoría de las personas comprobarán, aunque el tratamiento funcione,  que experimentan un sinfín de emociones. Reconocer esas emociones y ser consciente de ellas cuando emergen forma parte del proceso.
Las emociones pueden no ser fáciles de identificar: tristeza, miedo, rabia, frustración… Además, las personas con este tipo de enfermedades realizan un doble esfuerzo, por un lado lidiar con su enfermedad y por el otro seguir con su vida con todo lo que ello  comporta, ya que muchas de estas personas están en pleno desarrollo de su vida profesional o estudiantil y deben rendir en sus obligaciones sea del tipo que sean. Se trata, pues de una gran carga añadida y que la sociedad en la que vivimos está muy lejos de comprender.
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La persona que tiene una enfermedad crónica tiene que aprender a sobrellevar la enfermedad, no tiene que ser un héroe (aunque realmente lo es), Puede tener días buenos y malos, pero siempre seguir adelante.
Muchas personas encuentran apoyo en servicios o personas  especializadas en ayudar a afrontar el estrés y las emociones intensas. A algunas personas les va bien hablar con el psicólogo o unirse a un grupo de apoyo pensado especialmente para gente que padece su enfermedad. Aquí podemos encontrar asociaciones, fundaciones, grupos de terapia,  que pueden ayudar. Identificar las emociones, aceptarlas como una parte natural del proceso que se está viviendo y expresarlas o compartirlas, puede ayudar a sentirse mejor con su situación. Lo importante es el papel activo en cualquier ámbito. Seguir adelante con imaginación y sin rendirse, porque la aceptación, la valentía y la superación personal son cualidades que ya habrá adquirido haciendo más liviano el duro camino.



LA TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA.    TBE                    
FLOREN SOLÀ.  PSICÒLOGA    
     


Giorgio Nardone, el creador de la Terapia Breve Estratégica (TBE), la define como "El método de resolver problemas  humanos muy complicados con soluciones aparentemente simples. Se fundamenta en la lógica y no en una base psiquiátrica.
La TBE se ha revelado como una de las más eficaces terapias para tratar muchos de los trastornos psicológicos como por ejemplo, los trastornos obsesivos compulsivos, los ataques de pánico, las fobias etc. Todos ellos tan frecuentes en nuestro tiempo.
¿EN QUÉ CONSISTE LA  TBE?  
A diferencia de otras terapias, la TBE no se pregunta el porqué ni el origen del trastorno sino en cómo ese problema y su síntoma se mantiene en el presente y en cómo funciona su mecanismo. Para ello, se hace una exploración en las soluciones intentadas por el paciente y su familia y que no han funcionado o bien, funcionaron en un primer momento, pero en la actualidad ya no tienen éxito, son totalmente ineficaces porque mantienen el problema.
Se indaga en como el paciente se percibe a sí mismo y como percibe la realidad que lo envuelve, esto determina su forma de actuar.
En TBE se utiliza un lenguaje indirecto, en ocasiones sugestivo. Se usan los aforismos y las metáforas, incluso llegando a la utilización del lenguaje hipnótico para propiciar el cambio.
A diferencia de otras terapias la TBE no pone atención en el "porqué" de la existencia del síntoma, es decir, en su origen o causas, sino en "cómo" este síntoma se mantiene en el presente.
El tratamiento de la TBE, como su nombre indica, es breve. Las intervenciones se planifican para 10 sesiones y se procura que desde la primera sesión del tratamiento ya se comiencen a producir cambios.
¿CÓMO SE APLICA?
El diagnóstico se realiza en función del sistema perceptivo-reactivo de cada paciente y en función de las soluciones intentadas que ha puesto en práctica. Los constructivistas han apuntado que cada persona tiene una percepción propia de percibir la realidad, una forma de entender las cosas, construida en base a lo que ha experimentado y creído previamente. En base a esta forma  de percibir y entender la realidad así se comporta la persona. En TBE el tratamiento, se podría decir, que es "un traje hecho a medida para cada persona" . El terapeuta prescribe unas tareas para que el paciente realice en los días siguientes a la sesión y que tienen como objeto "desbloquear" y eliminar el problema.
Por ejemplo, con un paciente obsesivo-compulsivo con la limpieza y la salud, que se siente obligado a repetir un determinado acto como puede ser lavarse las manos continuamente hasta llegar a dañarlas, pues bien, a este paciente le prescribimos un contra ritual junto con otras técnicas que habremos aplicado en la sesión y que a diferencia de su ritual se hará de forma voluntaria, programada y fijada de manera que hará disminuir sus compulsiones hasta que llegarán a desaparecer. ¿Cuál es el objetivo de las prescripciones, tareas, aforismos etc.? El objetivo es que el paciente experimente y sienta que se puede relacionar de forma distinta con la realidad y así poder cambiar aquello que le hace sufrir. Este cambio de percepción hará posible que se produzca el cambio deseado. Como diría G. Nardone: "Saber que hacer no significa saber hacerlo." Hace falta sentirlo a nivel emocional y poderlo experimentar para que se produzca el cambio.
¿CUÁLES SON LAS SOLUCIONES INTENTADAS (S.I.)?
Al evitar determinadas situaciones, al pedir ayuda constantemente, a la larga reafirma el propio miedo y la propia incapacidad, colocando al paciente en una situación de indefensión total, que no podrá superar al necesitar cada vez más a los demás. Al trabajar sobre las S.I. y sus resultados, nos hacen ver, no sólo como funciona el problema, sino cómo se mantiene actualmente, siendo ahí donde actuaremos para desbloquearlo y eliminarlo definitivamente.
¿CUÁNTO DURA LA TBE?

El tratamiento, como su nombre indica, es breve, las intervenciones se planifican para 10 sesiones con una frecuencia quincenal y se procura que desde la primera o segunda sesión se empiecen a producir cambios. Si en las 10 primeras sesiones se producen resultados, se puede continuar hasta eliminar definitivamente el problema, pudiendo llegar hasta las 20 sesiones. Si no se producen resultados, se interrumpe de inmediato el tratamiento. 
La TBE se caracteriza por utilizar intervenciones  bien construidas y que permitan resolver de manera eficaz y en un corto espacio de tiempo problemas psicológicos que conllevan sufrimiento al paciente, ya que aunque parezcan problemas complejos, no implican necesariamente  soluciones largas y complicadas. En algunos casos, como en el tratamiento de niños, la intervención terapéutica se realiza de forma indirecta a través de los padres, convirtiendo a éstos en co-terapeutas.
Una terapia además de eficaz, es aún más atractiva cuando logra ser eficiente en poco tiempo. Esta es una de las características de la TBE. 


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ENTREVISTA AL PSICÓLOGO GIORGIO NARDONE


Sin bemoles

La besadora de sapos cree poder transformar con el amor a cualquier hombre. A la depredadora le urge construirse una seguridad sentimental. La timonel se convierte en la entrenadora personal de su pareja. Nardone ha clasificado 17 tipologías femeninas y su manera de abordar las relaciones de pareja (Los errores de las mujeres en el amor, Paidós). Pero también es cierto que las mujeres están algo decepcionadas del género masculino: "El hombre occidental ha ido perdiendo su masculinidad, cada vez menos capaz de hacer sentir a la mujer protegida y eróticamente seducida. Sin embargo, la mujer es cómplice: un hombre débil es cómodo. Lo que al principio los une los acaba separando".

                                       Jueves, 14 de julio de 2011
Giorgio Nardone, psicólogo y psicoterapeuta, padre de la terapia breve estratégica
Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet

"Para que dure un amor: seducción y cortejo continuo"



¿Las mujeres sufren más por amor que los hombres?

La mujer es más compleja psicológica y biológicamente, siente más y, por tanto, tiene más espacio para sufrir.

Pues deme pautas para sufrir menos.

Cada nuevo amor se transforma y acaba; esto siempre es una pérdida, un luto. Pero también podemos aprender a cometer menos errores.

¿Cuáles son esos errores?

Gestionamos nuestras relaciones amorosas a través de lo que nos ha funcionado en el pasado; así establecemos unos guiones de relación que se convierten en inconscientes.


Y repetimos una y otra vez...

Exacto. Para huir del fracaso es esencial que sepamos que estamos representando un papel, cada vez más rígido, y que cambiemos de personaje.

¿Por ejemplo?

La lamedora de heridas escoge siempre hombres heridos y despechados por amor. Cuando ellos consiguen superar su trauma, la dejan. He estructurado 17 tipologías con las que las mujeres suelen abordar las relaciones amorosas.


¿Cuáles son las más comunes?

La desbordante: guapa, capaz, exitosa, que puede con todo y lo hace todo. Suele emparejarse con hombres complementarios.


¿Y cuál es su complemento?

El débil y sumiso, que le permite brillar y que acaba desilusionándola porque no está a su altura. Si escoge a un hombre más fuerte, lo asfixia con sus continuas críticas e intimidaciones. Debería flexibilizar su guion y aprender a utilizar otros guiones.

Pero si es bella, capaz y exitosa, ¿por qué debe cambiar?

Si quiere tener pareja, debe dejar más espacio al hombre. Otro papel típico de nuestros días es la mujer ejecutiva, la que le organiza todo a su pareja y se convierte en una segunda madre; por lo tanto, deja de ser interesante como compañera. La ejecutiva debería asumir rasgos de la amazona.

¿La amazona va por libre?

Tiene al hombre bajo su poder, maltratándolo si es necesario. Al principio tiene éxito, es segura y capaz, pero acaba siempre sola porque su ideal es imposible: un hombre que sea a la vez dominado y dominador.

¿Qué le sorprende tras tumbar en el diván a más de 15.000 pacientes?

Una paradoja: las mujeres son mucho más capaces que los hombres en casi todo, pero también se complican la vida sentimental mucho más que ellos.

Hay muchas mujeres solas.

Sí, pero no es una elección. Han repetido tantas veces su guión que están desilusionadas. No existe la soltera o el soltero feliz.


Pero los casados tampoco brincan de alegría.

El amor sabio tiene tres componentes que hay que cultivar: el primero es que la pareja no deje nunca de seducirse y cortejarse, tal como hacen los animales monógamos.

¿?

Los albatros o los lobos árticos repiten el ritual de cortejo en cada estación del amor. La segunda regla es la complicidad; es fácil detectarla observando cómo se miran.

Qué bonito.

Tercera: la exclusividad; lo que ocurre entre las dos personas es único e irrepetible con otra. El amor sabio no acepta el engaño, y es muy difícil de mantener: son como dos funambulistas caminando en paralelo en la cuerda floja y compartiendo la barra estabilizadora. Si uno se endurece, el otro se ablanda; si uno tropieza, el otro lo sostiene.


Y los hombres, ¿no tienen guiones?

Somos mucho más primitivos, menos complicados, tenemos cinco guiones: el macho, el intelectual-radical-chic-snob (insoportable), el calzonazos, el Pigmalión y el capitán de aventura (fascinante, el que enamora a las mujeres y luego escapa).


¿Qué tipo es usted?

Capitán de aventura y algo Pigmalión.

Ya.
Los guiones suelen estar mezclados. La mujer hada, por ejemplo, suele tener algo de seductora.

Lo de hada suena insuperable.

No se equivoca: es buena, capaz, guapa, elegante, inteligente, dulce y atenta con todos, y le mueven las mejores intenciones.

Entonces, ¿cuál es su error?

Quiere conservar la serenidad en su relación hasta el punto de que pasa por alto cualquier agravio. Su complementario es su opuesto: un maleducado, agresivo e infiel.


Te casas con tu mayor defecto, decía mi madre.

La complementariedad suele basarse en los elementos disfuncionales de la pareja. Todos los guiones son buenos, son el fruto del éxito, pero como las medicinas, demasiado se convierte en veneno. Hay que ser flexible. Y aceptar previamente las fases del cambio que el tiempo acabará presentando en la relación.


¿Qué deben saber las mujeres de los hombres?

El hombre desea que la mujer sea su amante, ellas deben saber provocar el erotismo en el hombre y mimarlo cuando se siente frágil.

¿... y los hombres de las mujeres?

El hombre debe hacer sentir a la mujer protegida y emotivamente segura; al mismo tiempo, debe ser el seductor que consigue rendirla con sus artes. La mujer adora al hombre que consigue robarle la relación erótica. Es una danza, un cortejo de amor.


Publicado en La Vanguardia. LA CONTRA.

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UNA SESIÓN DE TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA



¿CÓMO IDENTIFICAR A LAS PERSONAS TÓXICAS?



 PERSONAS TÓXICAS

Esas personas que se empeñan en enturbiar el ambiente laboral. Se ha popularizado el llamarlas personas tóxicas. A mí personalmente no me gusta llamarlas así. Pero vamos a identificarlas.
Si bien las personas reactivas se caracterizan por su tendencia al conflicto o por su desidia y actitud pesimista, el tóxico va más allá. Busca decididamente hacer daño, imprimir sufrimiento o destruir moralmente a quienes les rodean.
Son abusadores insufribles que buscan cualquier oportunidad para inyectar frustración y amargura en quienes interactúan con ellos.
Para el reactivo tóxico ese menosprecio hacía el otro es un valor que hay que cultivar. Por ello no puede esperarse de ellos buenas reacciones, además cabe recordar que su estrategia es contaminar los ambientes con malas actitudes.


¿Qué caracteriza a una persona de estas características? Vamos a verlo:

1.    Desalentar a quienes lo rodean

2.    Poner en duda sus capacidades o sus valores

3.    Generar conflicto, malestar y mal ambiente.

4.    Disminuir la moral de quien le escucha.

La persona tóxica roba el amor propio, la dignidad y todo lo que le falta a ella misma. Su baja autoestima le lleva a dañar la autoestima del otro, afectando el autoconcepto que la otra persona tiene de sí misma sobre su viabilidad como individuo productivo.

La envidia lo corroe y eso le da una habilidad innata para envenenar cualquier ambiente en el que se encuentre, generando malestar e incomodidad.

Su actitud destructiva y egoísta busca la destrucción moral de las personas de su entorno y sobre todo las más competentes, con más carisma i atractivo.

Tiende a atacar a sus colaboradores que poco a poco se someten o se alejan del ambiente marchito que generan estas personas.

Veamos algunos consejos que  nos pueden ir bien para tratar con personas tóxicas:

Lo primero es detectar a la persona tóxica y evitar su trato ya que incluso sin palabras, sólo con la mirada, esa persona generalmente arrogante, despectiva, agresiva, arbitraria y autoritaria destila mucho veneno.
Si el contacto es absolutamente necesario no debemos olvidar que aunque sean pocas las palabras  que crucemos con ella, nos puede causar con su actitud una laceración emocional que puede durar varios días.
Pero si nos ha tocado en el trabajo esa persona tóxica como jefa, tendremos que ser hábiles y neutralizarla. Para ello nos serán útiles las siguientes consideraciones:
DECIDIR NO SER INTOXICADOS. VAMOS A VACUNARNOS. El ataque de la persona tóxica entra directamente  en nuestro sistema emocional, así que adoptaremos la decisión de frenar el efecto venenoso de sus palabras y actitudes concienciándonos bien de que no nos dejaremos afectar por un ser tan mediocre e insatisfecho. Será conveniente que miremos dentro de nosotras para hacer consciente todas esas habilidades, capacidades y virtudes que poseemos y que nos hacen tan atractivas para las personas normales y al mismo tiempo ser agradecidas.
RESPIRACIONES PROFUNDAS Y RELAJACIÓN. Si el ataque ha sido fuerte nada mejor que retirarse a un lugar aislado y realizar unas respiraciones profundas, de esta forma se neutraliza la alteración producida y se evita que el veneno nos afecte en nuestras emociones. También se puede analizar que emociones se han desencadenado, que es lo que sentimos y liberar esta emoción (hay técnicas muy eficaces, otro día hablaré de ellas)
  EVITAR CAER EN SU JUEGO. Seguir su juego reactivo para no recibir muchas picaduras. Una medida consiste en aceptar las responsabilidades, ser amable y a la vez mantenerse distante. No debemos olvidar que a la primera  oportunidad la persona tóxica volverá a intentar someternos o victimizarnos. 
INMUNIZARNOS CON SENTIDO DEL HUMOR. Se puede intentar neutralizar las palabras hirientes con imágenes mentales que ridiculicen a esa persona, sin que ella lo perciba.
PONER EN SU SITIO A LA PERSONA TOXICA. En realidad se trata de personas muy frágiles y su odio no es otra cosa que una forma de proteger su inseguridad. En el fondo ocultan un dolor o una frustración muy fuerte y toda la amargura que ha acumulado en su vida, necesita y desea compartirla con cualquier persona que esté a su alcance  y no para  sanarse sino para sumar más. Algo así como “si yo soy infeliz, todos deben ser infelices”
Por ello, a veces, una respuesta drástica y decisiva es la mejor opción, sin dejarse llevar por el conflicto. Y, no nos confundamos, si bien son personas que necesitan ayuda, también destacan, en ocasiones,  por su agudo sentido de la maldad.
Parejas, jefes o amigos, los reactivos tóxicos lejos de aportar, restan. 
"Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, las personas pueden olvidar lo que les hiciste, pero nunca olvidarán cómo los hiciste sentir" Maya Angelou.
    
      
              



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